Baby Showers, the Blessed Mother and serving moms in need

Dear brothers and sisters in Christ:

 

      My family will soon be blessed as we anticipate the birth of my first great niece/nephew in the coming weeks. How does one prepare for such an event? A baby shower. Of course, there are many other ways to support an expectant family, but a shower is a celebration and a showering of gifts in anticipation of birth. We intuit that there are needs to be met and do our part to celebrate and help.

      During this Respect Life Month, we should be even more attentive to this year’s theme: “Called to Serve Moms in Need.” In doing so, we are imitating the Blessed Virgin Mary. She responded to serve her cousin Elizabeth when she was in need, expecting a child. Perhaps it was not a baby shower as we have come to know in our culture, but it certainly was Mary showering her cousin (and the in utero John the Baptist) with love and care.

      We read in the Gospel of Luke that Mary wasted no time in learning of Elizabeth’s condition. Elizabeth joyfully was blessed with a baby in her womb, but due to her old age this would have been considered a high risk pregnancy. So Mary traveled “in haste”:

 

      “During those days Mary set out and traveled to the hill country in haste to a town of Judah, where she entered the house of Zechariah and greeted Elizabeth. When Elizabeth heard Mary’s greeting, the infant leaped in her womb…” (Luke 1:39ff)

 

      Mary was called to serve a mom in need. So, she moved with joy and speed to do her part. We are told “Mary remained with her about three months and then returned to her home.” (Luke 1:56) Mary herself experienced many trials in bringing Jesus into the world and caring for him, including misunderstanding from the people closest to her, and sometimes even danger. Yet God was with her always.

      All of us are called to support both mother and child, to love them both, to help mothers as they prepare to accept the baby developing in their womb. As a church, we know that every child is a blessing from God, regardless of the circumstances of his or her conception. All human life is sacred. God has a plan for every person – every mother, and every pre-born child.

      The Catholic Church has a long history of service to those who are most vulnerable and remains the largest private provider of social services in the United States. The Church in the United States has countless ministries dedicated to helping mothers facing challenging pregnancies and those who may struggle to care for their children after they are born. From religious communities to pregnancy care centers and parish-based ministries, the Church consistently bears witness in word and deed to the beauty and dignity of every human life – both mother and child.

      Here in the Diocese of Gary we have many ministries that put our teaching on life into practice. Our website has a cumulative listing of resources (dcgary.org/culture-of-life). Our Gary Diocese Pro-Life Office can help connect you with a ministry so you can be part of this great mission of mercy. These ministries include Women’s Care Centers (four locations in Northwest Indiana), Catholic Charities, St. Vincent DePaul Society, Mommy’s Haven Maternity Home, Safe Haven Baby Boxes, Gabriel Project, Sojourner Truth House and Franciscan Health’s Prenatal Assistance Program. Of course, one does not need to sign up for a ministry to be an agent of God’s love to any mom we meet who is in need.

      With the Supreme Court’s decision in Dobbs v. Jackson Women's Health Organization, we are grateful that the U.S. Constitution is no longer construed to allow the intentional taking of innocent human life in the womb. The landscape is changing and we will hopefully see a decline in the number of abortions. Our call is not to simply to change the law, but to change hearts and minds. We need to redouble our efforts to help those who might otherwise seek out abortion to know that there is a better way. We are here to help both before and after birth.

      Let’s look around us and see who might need a “baby shower.” Perhaps not with all the games and party festivities, but in need of a showering of love, resources and care. Let’s show the world that we are “Called to Serve Moms in Need.”

 

Your servant,

Most Reverend Robert J. McClory

Bishop

Diocese of Gary

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Baby Showers, la Virgen y el servicio a las madres en necesidad

 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

      Mi familia pronto será bendecida al anticipar el nacimiento de mi primera sobrina/sobrino en las próximas semanas. ¿Cómo se prepara uno para tal evento? Con un baby shower. Por supuesto, hay muchas otras maneras de apoyar a una futura familia, pero una fiesta es una celebración y una lluvia de regalos en anticipación del nacimiento. Intuimos que hay necesidades que satisfacer y ponemos de nuestra parte para celebrar y ayudar.

      Durante este mes del Respeto a la Vida, deberíamos estar aún más atentos al tema de este año: "Llamados a servir a las madres necesitadas". Al hacerlo, estamos imitando a la Santísima Virgen María. Ella respondió para servir a su prima Isabel cuando estaba necesitada, esperando un hijo. Tal vez no fue un baby shower como lo conocemos en nuestra cultura, pero ciertamente fue María quien colmó de amor y cuidado a su prima (y a Juan Bautista en el útero).

      Leemos en el Evangelio de Lucas que María no perdió tiempo en enterarse del estado de Isabel. Isabel fue bendecida con un bebé en su vientre, pero debido a su avanzada edad se consideraba un embarazo de alto riesgo. Así que María viajó "a toda prisa":

          

          "En aquellos días, María se puso en camino y viajó deprisa a la región montañosa, a una ciudad de Judá, donde entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno..." (Lucas 1:39ss)

 

      María fue llamada a servir a una madre necesitada. Así que se puso en marcha con alegría y rapidez para hacer su parte. Se nos dice que "María permaneció con ella unos tres meses y luego volvió a su casa". (Lucas 1:56) La propia María experimentó muchas pruebas al traer a Jesús al mundo y cuidar de él, incluyendo la incomprensión de las personas más cercanas a ella, y a veces incluso el peligro. Sin embargo, Dios estuvo siempre con ella.

      Todos nosotros estamos llamados a apoyar a la madre y al niño, a amarlos a ambos, a ayudar a las madres mientras se preparan para aceptar al bebé que se desarrolla en su vientre. Como Iglesia, sabemos que cada niño es una bendición de Dios, independientemente de las circunstancias de su concepción. Toda vida humana es sagrada. Dios tiene un plan para cada persona, para cada madre y para cada niño antes de nacer.

      La Iglesia católica tiene una larga historia de servicio a los más vulnerables y sigue siendo el mayor proveedor privado de servicios sociales en Estados Unidos. La Iglesia en Estados Unidos tiene innumerables ministerios dedicados a ayudar a las madres que se enfrentan a embarazos difíciles y a las que pueden tener dificultades para cuidar de sus hijos después de que nazcan. Desde las comunidades religiosas hasta los centros de atención al embarazo y los ministerios parroquiales, la Iglesia da constantemente testimonio, de palabra y de obra, de la belleza y la dignidad de toda vida humana, tanto de la madre como del niño.

      Aquí en la Diócesis de Gary tenemos muchos ministerios que ponen en práctica nuestra enseñanza sobre la vida. Nuestro sitio web tiene una lista acumulativa de recursos (dcgary.org/culture-of-life). Nuestra Oficina Pro-Vida de la Diócesis de Gary puede ayudar a conectarlo con un ministerio para que pueda ser parte de esta gran misión de misericordia. Estos ministerios incluyen los Centros de Atención a la Mujer (cuatro ubicaciones en el noroeste de Indiana), Caridades Católicas, la Sociedad San Vicente DePaul, el Hogar de Maternidad Mommy's Haven, las Cajas de Bebés Safe Haven, el Proyecto Gabriel (asigna "ángeles"), la Casa Sojourner Truth y el Programa de Asistencia Prenatal de Franciscan Health. Por supuesto, no es necesario inscribirse en un ministerio para ser un agente del amor de Dios para cualquier mamá que conozcamos y que esté necesitada.

      Con la decisión de la Corte Suprema en el caso Dobbs v. Jackson Women's Health Organization, estamos agradecidos de que la Constitución de los Estados Unidos ya no se interpreta para permitir la toma intencional de la vida humana inocente en el útero. El panorama está cambiando y es de esperar que veamos un descenso en el número de abortos. Nuestro llamamiento no es simplemente cambiar la ley, sino cambiar los corazones y las mentes. Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para ayudar a los que de otro modo buscarían el aborto a saber que hay un camino mejor. Estamos aquí para ayudar tanto antes como después del nacimiento.

      Miremos a nuestro alrededor y veamos quién puede necesitar un "baby shower". Tal vez no con todos los juegos y festividades de la fiesta, pero en la necesidad de una ducha de amor, recursos y atención. Mostrémosle al mundo que estamos "Llamados a servir a las mamás necesitadas".

 

Tu siervo,

Reverendísimo Robert J. McClory

obispo

Diócesis de Gary

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